viernes, 28 de marzo de 2014

Así vivimos el carnaval



Con la llegada de carnaval, nuestra escuela se lleno de todo aquello que soñamos ser...(o aquello que sueñan las mamas....) el caso es, que nos lo pasamos en grande, yo la primera.

Fue un día especial...
El primero en llegar fue un Winnie the pooh algo soñoliento, que disfrutó regalando caricias de oso a todo el que se le acercaba...
Le siguió una princesa de las auténticas, de las que aparecen en los cuentos y entró a clase como tal, con cierta timidez ante mis palabras de asombro y con sus labios pintados, estaba radiante.
Poco a poco fueron llegando los demás:
Un pirata con su espada, impaciente por usarla y emprender la aventura.
Una pareja de payasos, luciendo orgullosos sus pelucas multicolor...mientras caminaban con cierta cautela...hoy aquí algo va a pasar..veremos.
Dartacan con su espadachín y su sombrero, y unas ganas locas de meter ruido: ¡Uno para todos y todos para uno!!
Una Minnie de lo más dulce y silenciosa deseosa de recibir los halagos oportunos...
y, por último, Caperucita, pero no la que todos conocemos, sino la que es capaz de cambiar el cuento al menor descuido,...no exagero si digo que el lobo lo tendría realmente complicado...

Y por puro apetecimento y porque la ocasión lo merecía, permanecimos expectantes en la colchoneta recibiendo con asombro a cada nuevo personaje que entraba por la puerta.

Todos recibieron palabras bonitas y de admiración del resto de compañeros y fue bonito ver como a todos nos gusta ser mirados.

No podía desaprovechar ese ambiente recogido y afectuoso que se palpaba en el aire, asique les dije a los niños que yo también quería disfrazarme y me fui a buscar un disfraz...

Asombroso el silencio que se creo segundos antes de que yo saliera a escena, una y otra vez con diferentes atuendos, simulando personajes que se me ocurrían sobre la marcha, de acuerdo a los ropajes que iba encontrando en nuestro baúl de disfraces..., el silencio fue progresivamente volviéndose jolgorio y alboroto, muchos me miraban asombrados, otros reían a carcajadas, me iban haciendo propuestas: ¡de brujaaa, de brujaaaaa, de brujaaaaa!!! 

Y así fue como en menos de 10 minutos, fui un fantasma, un mariachi, una bruja...y una princesa...

-¡Os voy a convertir en piedra! Abra cadabra..pata de cabra...!!!
- No tienes varita, no tienes varita! -les oía gritar entre divertidos y asombrados por mi despiste.
-¡Ohhhh!!, es verdad! ¿cómo se me ha podido olvidar mi varita? A ver....si ¡aquí está!
-Lo mismo me ocurrió cuando me convertí en princesa, ¡¡no tenía corona!!!
-Ohhh noo! Soy una princesa sin corona, todas las princesas llevan corona, ¡qué puedo hacer!!, ohhh, ¡qué tristeza! no puedo ser princesa si no tengo corona!!! contagiados por mi pena, me empezaron a llegar ofertas: ¡toma, toma! A mi alrededor todo eran manos llenas de objetos convertidos en bonitas coronas porque querían ver a la princesa feliz....
-Ohhh, gracias que bonitas coronas, ahora sí ¡ya soy una princesa de verdad!!

y ahora que estamos todos contentos...¿porqué no bailamos?

-Puse un CD bailongo, de los que precisan desmelenarse y todos nos dejamos llevar por la música y el afecto...y entre sonrisas, giros imposibles, saltos, movimientos de cabeza, globos y montones de cariños que flotaban en el aire, compartimos unos minutos entrañables....

Si hubiese entrado alguien por la puerta en ese momento no se que habría pasado.... quizá la princesa que por fin tenía corona, habría renegado del trono de repente...mientras, el resto de invitados habrían seguido ajenos, libres, en movimiento....esa es la magia de ser niño, que siguen creyéndose su papel hasta el final...

Aunque también es posible que ese alguien se hubiese unido a nosotros, contagiado por la magia del momento....ummm pudiera haber sido...

En cualquier caso, el día solo había hecho que comenzar, nos esperaban todavía otras sorpresas..., nos visitó el fotógrafo para inmortalizar el momento y seguidamente ¡¡ la tele!! saludamos a nuestros papás, dijimos nuestro nombre y de que íbamos disfrazados...(algunos con más vocación televisiva que otros...)

Después disfrutamos en el patio de un precioso y anticipado día primaveral que lo recibimos como un auténtico regalo...
Cuando ya consideramos las seños que habían descargado bastante energía, les sorprendimos con un considerable banquete de gusanitos... ¡Ni para una boda!

Ahí ya no se oía nada...solo el ruido de los dientes al masticar, dispersos entre cuatro mesas todos culminamos las mañana compartiendo sonrisas y caras satisfechas...la alegría y el bienestar se palpaba en el aire, realmente lo habíamos pasado bien.

...Y después de esto...solo quedaba esperar a los papas...










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