viernes, 16 de mayo de 2014

Si no sabes inglés no molas...que lo sepas.

 Hace varias semanas, llegó hasta mí la noticia de que parece ser que por fin, el inglés se va a convertir en un requisito más para conseguir formar parte de la lista de los “elegidos”.

Valiente lista, si señor.

Lo que hasta ahora no era más que un rumor, que nos llevó a cientos de docentes a correr como locos a la Escuela Oficial de Idiomas más cercana para actualizarnos o en algunos casos iniciarnos con el Inglés....parece ser que está cogiendo forma.

¿Qué será lo próximo?..... ¿Saber hacer el pino puente?

Y no es que piense que el inglés no sea necesario.... (a pesar de que en 33 años no lo he necesitado para nada y he sido bastante feliz..) claro que ahora después de 33 años lo necesito, o al menos eso me dicen...

Tampoco es que vaya en contra de la introducción del inglés en las aulas desde muy tempranas edades, solo que...hay maestros con la especialidad de inglés estupendos, y la misma denominación de la especialidad les delata: son especialistas en Inglés... 
Está claro que, una de dos, o se tomaron en serio (y muy bien que hicieron), aquello de “el inglés hoy en día es imprescindible...”o sienten verdadera atracción por la lengua anglosajona...sea como sea, para algo están, digo yo.

Menos mal que yo, sigo tan dispuesta como siempre a aprender cosas nuevas con bastante entusiasmo...(incluso el inglés) supongo que en parte tiene que ver el haber crecido escuchando la famosa frase de abuela (al menos de la mía): “El saber no ocupa lugar”... ( pero sí tiempo, abuela, y mucho!) 
Pues eso, que por muy dispuesta que esté...no quita que también esté soberanamente cabreada e indignada al comprobar cómo usan el inglés para literalmente “quitarse gente de encima” cuando los que tendrían que quitarse de en medio son ellos mismos...

Señores...preocúpense de lo realmente importante... formen personas, no máquinas multiusos.

Preocúpense por exigirles a los docentes otro tipo de formación que les permita saber enfrentarse a la realidad y a las circunstancias personales de cada niño, para que se dejen de oír las frases desesperadas de muchos docentes diciendo eso de: “no se que hacer con este niño”, y ante ese grito de socorro se nos ocurran otras cosas que hacer aparte de limpiar nuestras conciencias culpando de forma nada constructiva a la familia, o peor aún...al propio niño, porque nos rompe el ritmo de la clase...

Preocúpense por formar docentes con unas habilidades sociales lo bastante aceptables como para que puedan servir de modelo a sus alumnos, y luego ya, si quieren, nos pueden exigir que esas mismas habilidades las dominemos en inglés...

Pero no nos quieran vender la moto....

Si de verdad les interesara una educación de calidad se centrarían en otros aspectos que son prioritarios al conocimiento y dominio de una segunda lengua...

Si de lo que se trata es de que haya personal cualificado, no creo que eso lo garantice el nivel de inglés...no al menos en educación infantil.

Además es una barbaridad bárbara, pretender dejar atrás casi de un plumazo, un analfabetismo bastante considerable con respecto al manejo correcto del inglés por parte de maestros y profesores, y pretender que en cuestión de unos pocos años, seamos todos bilingües...

Me temo que sí esta propuesta de exigir el inglés en las próximas oposiciones llega a puerto, que todo apunta a que en un futuro no muy lejano así será, la escuela perderá grandes profesionales solo porque en su día tuvieron el desacierto de no incorporar el inglés en su vida...lo cual no deja de ser, bastante injusto y discriminatorio...

No faltarán los que dirán:

“Se ha dado mucho tiempo para que la gente se ponga al día”
“Si quieren trabajar que se lo curren”
“Viven del cuento”
“Ya era hora que se les exigiera algo más”
“Con dos meses de vacaciones que tienen...”

y no faltará tampoco escuchar por toda la eternidad aquello de:

“es que hoy en día, o sabes inglés o....”

Yo, la verdad, ni quito ni pongo razón a estas afirmaciones porque opiniones las hay de miles retales y colores, lo único que digo es que cada cual haga su trabajo y me dejen a mí hacer el mío...

Asique por favor, señores políticos, dejen de tocar las pelotas.








lunes, 14 de abril de 2014

UN ESPACIO PARA CREAR, CONTAR Y ESCUCHAR HISTORIAS: "LA BIBLIOTECA"












Pregunto si saben lo que es una biblioteca...
Enseguida se oyen varios amagos de definiciones en las que aparece la palabra libro....
-donde los libros...
-que hay libros...
y rápidamente empiezan a divagar...
-Cuando sea moza iré a la biblioteca con mi tato....
- yo tengo un libro...

Son varios los días que empleamos en “construir” nuestra biblioteca, quiero que sea un lugar atractivo y tranquilo, que les invite a querer estar... en todo momento, les hago participes de la creación del espacio, y lo pasamos bien decorando la pared (cubierta con papel de embalar) con pintura y pinceles.

Me encanta escucharles en el “mientras” :

-Mira, ¡¡me ha salido rosa!!...

Un gran descubrimiento, que a pesar de no ser nuevo, pues ya han experimentado varias veces con la mezcla de colores, no deja de sorprenderles, (ni a mi...)
-Ha salido magia, ¡el rosa!
-¡Y el mío el verde!
-Tienes que remover para que salga....dale vueltas …..

En otro momento les muestro diferentes personajes de cuentos...elegimos el que queremos pintar y entrego a cada uno el suyo y lo pintamos con ceras, después la seño se encargará de recortarlos y de pegarlos en la pared previamente pintada de mil colores, dándole un lugar a cada uno.

Algo se me mueve dentro cuando uno de los niños accede a pintar el lobo..., le pregunto y dice que sí...
Es algo que me sorprende gratamente... teniendo en cuenta que en estos casi dos años se ha negado a tener algo que ver con él... situándose a una distancia considerable de este personaje, querido y temido a partes iguales por los niños...,
Lo cual traduzco como un síntoma de que todavía no es capaz de tolerar y de elaborar el miedo que siente cuando el lobo sale a escena...(aunque casi siempre sea él el que me lo pide...para inmediatamente, subirse a la barrera...)

Hoy, me ha demostrado que ya ha subido un escalón,....que se ha hecho un poquito más mayor...y eso emociona...

Al final de tres días, nuestra biblioteca luce bonita...

Les comento la importancia de que cuidemos los cuentos y revistas que hay en ella, recordando les las cosas que no podemos hacer con ellos como: tirarlos al suelo, darles golpes, pisarlos, morderlos, romperlos...y las consecuencias que eso traería: tendríamos que recoger la biblioteca y eso sería una pena con lo bonita que nos ha quedado.

A la izquierda una caja donde un letrero dice: REVISTAS, a la derecha otra caja con un letrero que dice: CUENTOS y en el medio un colchón, que invita..a estar agustito en compañía de historias y letras, despertando las ganas de saber lo que dicen.

Los primeros días resulta todo un éxito, a pesar de que todavía les cuesta respetar algunas normas porque la impulsividad de la edad les puede, me sorprende que sean mínimas e insignificantes las llamadas de atención cuando se les olvida alguna “norma”.

Ha tenido una acogida estupenda, y me encanta, que entre tanta velocidad, de vez en cuando, se les antoje sentarse un ratito por puro placer a imaginar y a soñar, unas veces solos, otras en compañía...una compañía que empieza a ser de muy buena calidad... (me sorprenden a diario con el ritmo que llevan en el desarrollo de sus habilidades sociales) y me doy el permiso de atribuirme de paso, un pequeño mérito a mi labor...y eso, observar resultados positivos y que superen tus expectativas...nos gusta a todos.

Iremos viendo con el tiempo como van respondiendo al espacio, la idea es ir introduciendo novedades con cierta frecuencia...no solo en materiales, sino en la realización de actividades puntuales dentro de ese espacio...creo que puede ofrecernos múltiples posibilidades de aprendizaje y de placer...así que ahora solo falta, ir madurando ideas...










viernes, 28 de marzo de 2014

Así vivimos el carnaval



Con la llegada de carnaval, nuestra escuela se lleno de todo aquello que soñamos ser...(o aquello que sueñan las mamas....) el caso es, que nos lo pasamos en grande, yo la primera.

Fue un día especial...
El primero en llegar fue un Winnie the pooh algo soñoliento, que disfrutó regalando caricias de oso a todo el que se le acercaba...
Le siguió una princesa de las auténticas, de las que aparecen en los cuentos y entró a clase como tal, con cierta timidez ante mis palabras de asombro y con sus labios pintados, estaba radiante.
Poco a poco fueron llegando los demás:
Un pirata con su espada, impaciente por usarla y emprender la aventura.
Una pareja de payasos, luciendo orgullosos sus pelucas multicolor...mientras caminaban con cierta cautela...hoy aquí algo va a pasar..veremos.
Dartacan con su espadachín y su sombrero, y unas ganas locas de meter ruido: ¡Uno para todos y todos para uno!!
Una Minnie de lo más dulce y silenciosa deseosa de recibir los halagos oportunos...
y, por último, Caperucita, pero no la que todos conocemos, sino la que es capaz de cambiar el cuento al menor descuido,...no exagero si digo que el lobo lo tendría realmente complicado...

Y por puro apetecimento y porque la ocasión lo merecía, permanecimos expectantes en la colchoneta recibiendo con asombro a cada nuevo personaje que entraba por la puerta.

Todos recibieron palabras bonitas y de admiración del resto de compañeros y fue bonito ver como a todos nos gusta ser mirados.

No podía desaprovechar ese ambiente recogido y afectuoso que se palpaba en el aire, asique les dije a los niños que yo también quería disfrazarme y me fui a buscar un disfraz...

Asombroso el silencio que se creo segundos antes de que yo saliera a escena, una y otra vez con diferentes atuendos, simulando personajes que se me ocurrían sobre la marcha, de acuerdo a los ropajes que iba encontrando en nuestro baúl de disfraces..., el silencio fue progresivamente volviéndose jolgorio y alboroto, muchos me miraban asombrados, otros reían a carcajadas, me iban haciendo propuestas: ¡de brujaaa, de brujaaaaa, de brujaaaaa!!! 

Y así fue como en menos de 10 minutos, fui un fantasma, un mariachi, una bruja...y una princesa...

-¡Os voy a convertir en piedra! Abra cadabra..pata de cabra...!!!
- No tienes varita, no tienes varita! -les oía gritar entre divertidos y asombrados por mi despiste.
-¡Ohhhh!!, es verdad! ¿cómo se me ha podido olvidar mi varita? A ver....si ¡aquí está!
-Lo mismo me ocurrió cuando me convertí en princesa, ¡¡no tenía corona!!!
-Ohhh noo! Soy una princesa sin corona, todas las princesas llevan corona, ¡qué puedo hacer!!, ohhh, ¡qué tristeza! no puedo ser princesa si no tengo corona!!! contagiados por mi pena, me empezaron a llegar ofertas: ¡toma, toma! A mi alrededor todo eran manos llenas de objetos convertidos en bonitas coronas porque querían ver a la princesa feliz....
-Ohhh, gracias que bonitas coronas, ahora sí ¡ya soy una princesa de verdad!!

y ahora que estamos todos contentos...¿porqué no bailamos?

-Puse un CD bailongo, de los que precisan desmelenarse y todos nos dejamos llevar por la música y el afecto...y entre sonrisas, giros imposibles, saltos, movimientos de cabeza, globos y montones de cariños que flotaban en el aire, compartimos unos minutos entrañables....

Si hubiese entrado alguien por la puerta en ese momento no se que habría pasado.... quizá la princesa que por fin tenía corona, habría renegado del trono de repente...mientras, el resto de invitados habrían seguido ajenos, libres, en movimiento....esa es la magia de ser niño, que siguen creyéndose su papel hasta el final...

Aunque también es posible que ese alguien se hubiese unido a nosotros, contagiado por la magia del momento....ummm pudiera haber sido...

En cualquier caso, el día solo había hecho que comenzar, nos esperaban todavía otras sorpresas..., nos visitó el fotógrafo para inmortalizar el momento y seguidamente ¡¡ la tele!! saludamos a nuestros papás, dijimos nuestro nombre y de que íbamos disfrazados...(algunos con más vocación televisiva que otros...)

Después disfrutamos en el patio de un precioso y anticipado día primaveral que lo recibimos como un auténtico regalo...
Cuando ya consideramos las seños que habían descargado bastante energía, les sorprendimos con un considerable banquete de gusanitos... ¡Ni para una boda!

Ahí ya no se oía nada...solo el ruido de los dientes al masticar, dispersos entre cuatro mesas todos culminamos las mañana compartiendo sonrisas y caras satisfechas...la alegría y el bienestar se palpaba en el aire, realmente lo habíamos pasado bien.

...Y después de esto...solo quedaba esperar a los papas...










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domingo, 23 de marzo de 2014

SER "LA SEÑO"...Cuando trabajar, es un modo de estar...

Un lunes cualquiera, compartí de forma espontánea con los niños de mi clase de 2 años cómo me sentía, quizá de forma inconsciente quise disculparme anticipadamente por si en esa jornada que comenzaba no era capaz de estar a la altura.

Considero también, en contra de lo que puedan opinar aquellos profesionales rígidos y asustados, que verbalizar de forma natural lo que acontece en nuestro interior al grupo, es una buena manera de crear complicidad y cercanía, además de darles la pista y la tranquilidad de que ellos pueden hacer lo mismo, la certeza de que las emociones tienen cabida en estas cuatro paredes, sean buenas, malas o regulares...

-Ay chicos!- hoy estoy muy cansadica, no tengo ni pizquica ganas de trabajar....

Se oyó entonces la vocecita de una niña de tres años recién cumplidos:
-¿Dónde trabajas Vanessa?

De repente... el cansancio fue sustituido por una sensación maravillosa, no sólo de querer hacer, sino de querer hacer bien.
Claro que no pude reprimir una gran risotada, la situación lo requería...
_¿Cómo que dónde trabajo? Pues en la guarde!!!
Me miró extrañada como que no entendía muy bien....y yo me alegré por ello, ya tendrá tiempo de entender...

El día a día en la Escuela Infantil, es una fuente inagotable de emociones recién nacidas, no solo para los niños, sino también para las educadoras que, en ocasiones nos dejamos llevar por nuestra niña interior disfrutando y permitiéndole jugar, y en otras ocasiones, nos toca lidiar con esa misma niña que entra en juego sin pedir permiso e imponiendo sus propias reglas...

Risas, lloros, enfados, cacas, juego, frustración, abrazos, ruido, galletas, caricias, chichones, besos, mocos, cuerpo, deseo, placer, palabras que sostienen, sonrisas que acunan, esperanzas y sueños.....todo ello y mucho más se entremezcla formando un remolino de afectos.

En esta suma de cursos que llevo acompañando a los niños en su propio crecimiento, he presenciado momentos y situaciones realmente conmovedoras y emocionantes, gracias a ello, yo voy cada día, añadiendo también algún que otro centímetro a mi estatura emocional.
Pero posiblemente, la inocente pregunta de esta niña, ha conseguido ir más allá, despertando el deseo, no sólo de abrir mi caja mágica, aquella en la que guardo las cosas importantes que considero un placer atesorar, sino en disfrutar al mostrar  y compartir su contenido con los demás...

y así todo revuelto es lo que me he encontrado en su interior...

el placer de estar y las ganas de ser mejor...

... el compromiso de permanecer y sostener sus miradas curiosas

... la responsabilidad de construir bonitos castillos con fuertes cimientos, que no derrumbe ni la tempestad más terrible..

... el deseo de adornar sus corazoncitos con lazos de colores …

la oportunidad de ofrecerles lo mejor de mí..

... el empeño por aprender a tolerar mis errores...y dejarles a ellos errar...

...la idea de que ser “su seño” es un parentesco más...quizá el más cercano a ser mamá (con todo lo que eso supone...)

que no entienden de salarios ni de horarios... ¡y ni falta que les hace!...pero si entienden de miradas y de permisos...el permiso de ser ellos mismos...

la certeza de que crecen sintiendo que lo mío no es trabajar, lo cual me llena de 
satisfacción.

...las lecciones sobre la vida y sobre el ser humano que me regalan a cada momento...

...la capacidad que tienen para dejarme con la boca abierta cuando les observo sin intervenir en sus juegos, dejándome llevar por el placer que produce crear sin límites absurdos.

Y ahí, bien dobladita, al fondo de la caja, encuentro la suerte, la suerte de contar con unos clientes tan agradecidos, que convierten mi trabajo en un suma y sigue de momentos mágicos e inesperados, como la vida misma.